Desde hace unos cuantos años, la computación moderna tiende cada vez más al paralelismo, dividir las tareas en cosas pequeñas de forma que se puedan realizar varias al mismo tiempo. Esta tendencia provoco un cambio en la escalabilidad de los microprocesadores, pasando de aumentar la velocidad de procesado de un único núcleo a aumentar el número de núcleos. Dando así, lugar a los procesadores de consumo actuales de 2 y 4 núcleos, y procesadores de servidores de 8 y 16 núcleos. Pero, este paralelismo no es algo que afecte sólo a los ordenadores, también se extiende a otros dispositivos, como teléfonos móviles, incorporando así más potencia de calcula y mas funcionalidad. Leer mas...